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Comunidades huarpes: derechos pendientes

13 de noviembre de 2012

Históricamente invisibilizadas: las comunidades de Lavalle

A partir del descubrimiento español de la provincia de Cuyo en 1551 por Francisco de Villagra las comunidades huarpes que habitaban el centro y norte de la provincia fueron sometidas a la esclavitud y luego invisibilización.

A pesar de la resistencia frente a la colonización, los huarpes se vieron obligados a huir al norte de la provincia. Allí concentraron las comunidades en los alrededores de las lagunas de Huanacache con la esperanza de conservar su cultura en paz. Es así como devienen las actuales comunidades, ya mestizadas, pero con fuertes rasgos y costumbres.

La supervivencia huarpe no terminó nunca, tal vez de manera menos conciente en la actualidad, teniendo en cuenta la influencia de la iglesia católica en el territorio. Las comunidades están divididas por el apoyo que brindan al cura del desierto lavallino. La iglesia ha sido el ente que ha gestionado la posesión de tierras, suceso conflictivo que llevó a algunas familias a quitar su confianza en el actual Padre Benito.

“El 8 de agosto de 2001 un proyecto impulsado por Lafalla se transformó en la Ley 6.920. Ésta estableció que el Estado debía expropiar unas 786.000 hectáreas del desierto lavallino y restituírselas a los descendientes de los antiguos habitantes de los humedales del Norte mendocino” ( 18 de setiembre de 2008, Diario Los Andes). La ley quedó estancada hasta el 2010 cuando el 19 de abril del mismo año se dictó el decreto que devolvió 106 mil hectáreas, de las 660 mil que corresponden entregar, a las comunidades de los pueblos originarios de Lavalle.

Un paso importante fue el tema de la ley de territorios pero aún quedan muchas luchas y derechos que conquistar. En el desierto de Lavalle no llega el agua potable por ejemplo; las condiciones de salud no son las adecuadas para casos de emergencia; la influencia del catolicismo sigue sometiendo  la cultura y los derechos humanos a la administración de los referentes eclesiásticos. Los recursos del estado llegan a quienes aceptan dicha condición. La lucha por la libertad para las comunidades huarpes millcayac continúa.

Ana Celedón (CTMG)

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