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Convicción, a la distancia

15 de abril de 2015

Trabajo final del seminario “Voces y silencios en la prensa Argentina (1976-1983), dictado por el Dr. Marcelo Borrelli, en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza

Seminarista: Lic. Luis Leonardo Gregorio

RESEÑA CRÍTICA

CONVICCIÓN, A LA DISTANCIA

El periodista del tradicional y conservador diario La Prensa, Manfred Schönfeld,  escribía en 1981,  durante la dictadura, en la revista Vigencia (1) que la libertad de expresión  a través del periodismo impreso era cercenada de modo “no muy sútil” (1) debido al “encarecimiento artificial” de la materia prima sin la cual en esos tiempos no podría haber diarios: el papel

Señalaba que la importación de ese insumo estaba gravada para hacerle el juego a los intereses de “de tres diarios capitalinos”: Clarín, La Nación y La Razón, que junto con el Estado controlaban Papel Prensa, la principal proveedora del papel para los periódicos argentinos.

Schönfeld era claro. Decía que los tres diarios se habían convertidos en voceros oficialistas. La Nación, a veces con cierta elegancia, cuestionaba algunos actos de gobierno, pero eran una excepción. Clarín adhería a los temas fundamentales “salvo los de índole económica cuando la actitud oficialista no se cubre con los intereses del frigerismo”. La Razón no tendría limitaciones en el apoyo a la dictadura, que, por supuesto, Schöenfeld no la llamaba así por ese entonces. Sostenía que solo algunos órganos de prensa , “particularmente el diario La Prensa ”, se negaban a acatar instrucciones procedentes de las esferas gubernamentales.

El artículo Schöenfeld debe de pecar de simplista. Se trataba de un texto crítico sobre la dictadura en el que defendía  los intereses de La Prensa, que no había formado parte de Papel Prensa. Nada allí decía, por ejemplo, que la libertad de prensa estaba amordazada por el  régimen dictatorial.  La  acotación igual vale porque  se trataba de un escrito denunciatorio que tenía el valor de hacerlo aún en dictadura. Y había hecho otros en relación con desaparecidos bastante antes.

Durante la dictadura, autodenominada Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983), junto con los diarios nombrados, aparecían en la capital argentina – con distribución nacional- varios otros: como La Opinión (que fue intervenido y clausurado), Crónica, El Cronista,  Buenos Aires Herald… En agosto de 1978 apareció Convicción, ligado a la Marina y al almirante Emilio Eduardo Massera, hombre fuerte de la Armada y de la cúpula militar que comandó la dictadura. En gran medida, esos diarios, ya sea por problemas de distribución o escaso interés por los temas de la provincia, no tenían mayor número de lectores. Los ejemplares que llegaban a algunas provincias –caso de Mendoza-eran escasos y se vendían en pocos kioscos del pleno centro.

El historial y la posición de Convicción han sido estudiados por Marcelo Borrelli, quien publicó en 2008 el libro  “El diario de Massera”. Historia y política editorial de Convicción: la prensa del “Proceso”, una versión ampliada por el autor de la tesina presentada en la Universidad de Buenos Aires, un año antes.

Si involucrarse con una visión crítica, en un periodo histórico tan revulsivo en la Argentina,  con   cualquiera de los diarios nombrados es una tarea compleja, más lo debe haber sido  investigar a Convicción. Fue un medio que surgió de las entrañas del Proceso, de un sector de los que internamente se disputaban el poder –Marina y Massera, en este caso- y durante un momento histórico especial del periodo dictatorial:  cuando tras el Mundial de fútbol la dictadura creía alcanzar su “esplendor” y Massera parecía decidido a transformarse en la continuidad “democrática” del Proceso.

El libro está dividido en cinco capítulos, rematados con sus conclusiones. En el primero se traza el “escenario” del golpe, la marcha de la dictadura en pleno con su terrorismo de Estado, la economía de Martínez de Hoz, la interna militar y Massera, como uno de los personajes principales de esa dictadura que intentó alcanzar “vuelo” propio y trató de armar un proyecto político propio anclado –sin ironía (por la  relación marítima de la palabra)- con los “valores” salvados por  la dictadura.

El estudio acerca de la posición de Convicción se centra principalmente en el análisis de la sección editorial, género periodístico por el que un medio emite su opinión, su juicio de valor, sobre hechos o dichos de actualidad.  Existen antecedentes de este tipo de análisis, de seguimiento de un diario,  como  Cien años contra el país, de 1970,  del Sindicato de Luz y Fuerza  en relación con el diario La Prensa, o más cerca en el tiempo el reflexivo de Sidicaro, La política mirada desde arriba. Las ideas del diario La Nación 1909-1989. A diferencia de Sidicaro y básandose en las teorías del análisis del discurso, Borrelli intenta describir “la construcción enunciativa del espacio editorial” (Borrelli, 2008: 41) de Convicción y el paratexto cuando así lo requiere: reproducción de algunas páginas y fotografías (como ejemplo durante la guerra de Malvinas) o cuando se convierte en autorreferencial,  tal la defensa que hace el diario de quienes lo enjuiciaban (como en el caso del irónico ¿Quién está detrás del diario Convicción?) (23/10/1981) (Borrelli,2008: 46). La búsqueda y el seguimiento de las noticias de un determinado tema cuando este no aparece en el editorial también han sido recursos del investigador. El planteo político de Massera, lanzado en el Suplemento de Letras del diario, el domingo 14 de setiembre de 1979, es una muestra de ello

Buscando otra comparación con este tipo de estudios, el libro de Borrelli podría cotejarse se con el de Lucrecia Escudero sobre Malvinas. Este último trata mayormente de  basarse en fuentes  limitadas, al “relato” que hacían diarios argentinos que no podían tener corresponsales en el lugar de los hechos, que debían valerse de las agencias y de los comunicados oficiales, un corpus “inabordable”, que provocaba un problema metodológico “nada desdeñable” (Escudero: 1996:57). Borrelli  tropezó, a su vez, con la  ausencia de explicaciones de un diario que por ser parte del poder “negaba” o deslegitimaba a los actores que no estuvieran de acuerdo con el accionar de hechos emblemáticos durante la dictadura (como en el caso de la presencia en la Argentina de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA por los desaparecidos o torturados de la dictadura, el otorgamiento del Premio Nobel a Pérez Esquivel  o con respecto a la “recuperación” de las islas Malvinas. Borrelli tenía el corpus pero debió desentrañar en él el posicionamiento de Convicción para la interpretación de los temas. La  “estrategia de la contraposición”, desarrollada para analizar la posición del diario, constituye un gran acierto.

Uno de los ejes del estudio es el proyecto político de Massera, que como bien dice Borrelli tuvo una faceta “pública” y otra “clandestina”. Y seguramente que como esta última faz habrá sido “inabordable” para Convicción, el subcapítulo Massera: política, cinismo y muerte es el que se refiere a los secuestros, asesinatos, desapariciones de personajes públicos y políticos, la crueldad del centro clandestino de la Esma, las relaciones con dirigentes Montoneros -con algunos prisioneros de la organización, los que catalogaban “en vías de recuperación” se llegó a armar un staff o ministaff.  Aunque puede resultar apenas anecdótico a esta altura, Convicción es muy probable que no haya dicho nada de la orden de detención de Massera emanada de un juez federal por la desaparición del empresario Fernando Branca, a principios de 1983, ni la vinculación del almirante con el asesinato de Elena Holmberg, entre otras maniobras que servía a los intereses políticos, personales y económicos de él y su grupo.

CONVICCION Y SUS NOMBRES

Un tramo por demás interesante y relevante del estudio de Borrelli es el plantel que estuvo a cargo de Convicción. Dirigido por Hugo Ezequiel Lezama, un hombre fiel a Massera, contó con una “variopinta” redacción (46) en donde se mezclaron periodistas de distintas ideologías: liberales, conservadores, peronistas, nacionalistas, radicales, marxistas. Muchos de ellos habían estado en el diario La Opinión, de Jacobo Timerman, que había sido intervenido y luego cerrado por la dictadura. Convicción pareció, salvando las distancias, pretender ocupar el lugar de La Opinión, como referente de algún sector de la clase media intelectual, tal vez a la que apuntaba Massera, dentro de sus planes políticos. Entre otras semejanzas con La Opinión, Convicción no aparecía los lunes, no tenía noticias deportivas, ni policiales. Ahora bien, la influencia de Convicción pareció estar más limitada a Buenos Aires  que al “interior”, aunque esto dicho muy rápidamente (y tomando el caso de Mendoza), algo que sería necesario investigar.

Borrelli sostiene en el libro que Lezama y la plana mayor del diario perfilaban la línea editorial. La “lucha antisubversiva”, la cuestión anti-derechos humanos y el proceso histórico que habían iniciado las Fuerzas Armadas con el golpe de Estado eran temas incuestionables. No ocurría así  en materia económica, ya que Convicción ejercía una oposición marcada con respecto a la política de José Martínez de Hoz. Las diferencias con Massera han sido admitidas por el propio exministro de Economía en sus memorias (3 Y 4) Convicción  fue también fue un “crítico agudo, irónico y mordaz sobre algunas políicas del gobierno militar”.

Borrelli aclara que su trabajo “El diario de Massera” va entre comillas porque era la forma en que se lo marcaba de manera de alguna forma peyorativa. En su trabajo concluye que partiendo de mantener los intereses políticos de Massera, el diario respondió principalmente a la Armada –y no tanto a Massera-  y más aún cuando el almirante fue tramando su futuro político. De cualquier forma, la agonía y muerte del diario se produce cuando el proyecto político de Massera va diluyéndose junto con la dictadura, tras la derrota de Malvinas, el descontento popular y la “necesidad” del advenimiento de un sistema democrático.

El gran valor del trabajo  “El libro de Massera” –y más en momentos en que la prensa parece estar deslegitimada por la sociedad y trastpcada por las redes sociales y las versiones on line- es, siguiendo a Borrat y tal como sostiene Borrelli, que los medios son actores sociales y no meros soportes de determinadas ideologías o determinados actores de la política. Tienen que ver con las decisiones, los posicionamientos y, a veces terminan –quien esto escribe duda si este sea el caso de Convicción- deglutiéndose a su hacedor.  En el abordaje de un tema en relación con el “Proceso”, en el que aún permanecen las llagas,  Borrelii ha  evitado caer en posiciones maniqueas, marcando la “gravedad de los crímenes del terrorismo del Estado”y  las contradicciones del régimen.  Borrelli, con una investigación impecable, conocedor de la “maquinaria” periodística y un trabajo académico riguroso sabe tomar distancia de hechos y dichos de los llamados “años de plomo”. A quien esto escribe, por una cuestión generacional y por haber sido algo más que espectador de los “tiempos oscuros”, le dificulta esa distancia que tampoco es olvido.

CITAS

  • La revista Vigencia era dirigida por Avelino Porto y su subdirector era Enrique Pugliese
  • Schönfel, Manfred (1981): Sin libertad de prensa. Revista Vigencia. Octubre 1981, Buenos Aires
  •  Martínez de Hoz cuenta que horas antes concurrir en Nueva York a un partido de fútbol entre la selección argentina y el equipo del Cosmos, cuyo patrocinador había sido Henry Kissinger y que entre otras estrellas, ya venida a menos, tenía a Pelé como técnico y Beckenbauer, fue entrevistado por radio El Mundo de Buenos Aires, y el diálogo fue reproducido por el diario El Economista.
  • Periodista – ¿Usted va a estar en Nueva York?
  • Martínez de Hoz – Es posible que lleguemos para dormir allí
  • Periodista: – Llegará para dormir o llegará para ver el partido de fútbol
  • Martínez de Hoz: – Bueno… Me han avisado que hay un partido de fútbol y sería estupendo poder coincidir para verlo. Todo este programa de actividades está tan ajustado que no sé si dejará tiempo para eso, pero quizá pueda ser
  • Periodista: – Si usted puede ir, quiza´en la platea pueda encontrar con otros argentinos…
  • Martínez de Hoz: – ¿Han ido muchos para allá?
  • Periodista: – Bueno, hay muchos en Nueva York y hay algunos que han viajado, entre ellos figuras que han sido importantes: el almirante Massera, según se anunció aquí en Buenos Aires, va a ir a ver el partido , y si usted va a la platea, quizá pueda hablar con él, que hace algunos días dijo algunas cosas fuertes, con críticas sobre la situación económica . No sé si usted tiene conociiento de eso.
  • Martínez de Hoz: – No sé si el ruido de una cancha de fútbol permitirá que nos podamos entender.
  • Periodista:- Buenos, si no, será en Buenos Aires, a su regreso. (Martínez de Hoz, J.A. (2014) Más allá de los mitos
  • En otro capítulo del libro, ante el laudo arbitral de la reina de Inglaterra por el Beagle –que favoreció a Chile-, Martínez de Hoz rebela que “el gobierno militar argentino” –del cual él formaba parte- reaccionó “vehemente” contra ese fallo. Sostiene Martínez de Hoz que “las tropas argentinas se movilizaron hacia la frontera y la Fuerza Aérea dispuso sus aviones para el ataque. Los principales impulsores de la acción armada eran  los generales Guillermo Suárez Mason y Luciano Benjamín Menéndez, así como el almirante Emilio Eduardo Massera , por la Argentina”. Añade el exministro: “Menéndez era tan vehemente que decía que si lo debían atacar,antes de fin de año las tropas argentinas brindarían en el Palacio de la Moneda, en Santiago de Chile, y orinarían el champagne en el Pacífico” (Martínez de Hoz, 307)

También relata que en oportunidad de que la guerra parecía inminente, Videla recibió la información de que el Papa intervendría en el conflicto y que había designado al cardenal Antonio Samoré como mediador-. Añadió Martínez de Hoz que Videla le dijo que no sabía si tenía “el prestigio militar y moral para parar lo que ya está en marcha…” “Mire, presidente –le conteste-, usted tiene el prestigio moral y militar para parar todo. De lo contrario, vamos a tener una guerra de cien años”. Videla me respondió que iba a convocar a la Junta de Comandantes. Así lo hizo. La Marina y la Fuerza Aérea se opusieron a detener las acciones bélicas. El Ejército, en cambio, al mando del general Roberto Viola, respaldó a Videla, a pesar de los generales más intransigentes. Debido a eso, se fortaleció una amistad  entre Videla y Viola y, y Videla nunca dudó en entregarle el poder cuando llegó su turno” (2014: 308,309) (Martínez de Hoz: Media hora antes de la guerra (en José Alfredo Martínez de Hoz. Más allá de los mitos)

 

LIBRO RESEÑADO

  • Borrelli; Marcelo (2008): “ ‘ El diario de Massera’. Historia y política editorial de Convicción: La prensa del ‘Proceso’ ”. Koyatun Editorial. Buenos Aires.

LIBROS CONSULTADOS

  • Escudero; Lucrecia (1996): Malvinas: el gran relato. Gedisa Editorial , Barcelona
  • Neilson, James (2001): En tiempo de oscuridad 1976/1983. Emecé, Buenos Aires
  • Basconi, Andrea (2012): Elena Holmberg. La mujer que sabía demasiado. Sudamericana, Buenos Aires
  • Martínez de Hoz, José Alfredo (2014): Más allá de los mitos. Sudamericana, Buenos Aires
  • Manfroni, Carlos (2012): Montoneros Soldados de Massera, Sudamericana, Buenos Aires

Luis Leonardo Gregorio

Noviembre 2014

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